En el triste mundo artificial en el que vivimos, nos encontramos con estas situaciones que evidencian que entre la libertad de expresión y el dinero, lo segundo es lo primero. Es como si el gobierno español censurara partidos de la NBA porque Lebron James citó como dictador a Franco, y no me refiero a Mastantuono, sino al otro, al pequeñín, Francisco.
Uno desde su condición de pobre asalariado que limpia las telarañas de la despensa cada fin de mes, piensa que en el lugar de Mbappé, mandaría a la mierda a los patrocinios chinos, a sus dirigentes y a la madre que los parió. Seguiría siendo multimillonario e independientemente de galardones, el mejor y más espectacular delantero de la década. Como cantaba Leiva "el mundo de hoy no me pertenece, solo es una suerte de manicomio".
Foto: Kylian Mbappé y Mao Zedong

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