domingo, 1 de marzo de 2026

Un día maravilloso

El sábado de la semana pasada se aventuraba como un día especial. De esos que uno está deseando que llegue con el miedo de que la jornada familiar y social no se corresponda con las expectativas. Días atrás, vi el calendario de la UD y recibe al líder, el sólido Castellón. La idea inicial era, después de mucho tiempo, ir al estadio junto a mis amigos de toda la vida. Pero no se da. A Doramas no le viene bien esa semana pero me ofrece verlo juntos por la tele, y a Marco que en un principio le pareció atractiva la quedada finalmente no podía acudir a la cita.

Mientras, casi en paralelo, mi mujer al enterarse de que se vino abajo la opción de ir al Gran Canaria me propuso ir con el niño a ver la exposición de Dinosaurios vivientes del parking anexo al C.C. Alisios. Probablemente después de la célebre encerrona del Chelsea - Barcelona en Stanford Bridge, el mayor atraco que he presenciado en vida. 36 euros para 10 minutos que fue el tiempo que tardamos en ver bien el recorrido. Y eso que el taquillero se enrolló con un pequeño descuento. Para más inri, a Víctor los bichos le dieron mal rollo y tras las 2-3 fotos de rigor, quiso pirarse rápido.

El plan incluía traslado posterior a 7 Palmas para gestiones comerciales varias coronando la excursión con la visita al Addio Mare. Manuel, si por casualidad me leyeras, permíteme decirte que eres un fenómeno, y como todos los que me rodean saben, solo califico con ese apelativo a Nazario. Servicio como en todas las ocasiones en las que he ido impecable.

A continuación, tarde de fútbol con Doramas. El Madrid en El Sadar. Pensé, partido aburrido, 0-3 al descanso pero bueno, unas cervezas con mi colega en el bar nunca vienen mal. Me equivoqué. Duelo trepidante con el resultado incierto hasta los minutos finales. Pero ahora viene lo bueno. El plato fuerte.

Las Palmas contra el histórico Castellón. Equipo el castellonense que hace que la nostalgia de niño me venga a la memoria. Un grande nos visita. El representativo de su provincia, independiente de su categoría, por delante del Villarreal. Partidazo el que nos proponemos a ver en mi casa mi hijo Víctor, Doramas y yo. Todos ataviados con la casaca amarilla. Desde los primeros planos de la retransmisión televisiva se pudieron apreciar para mí sorpresa vacíos notables en las gradas. Desde que surgió mi idea primitiva de comprar entradas consideré como muy complicada la misión de conseguirlas. Sábado a las 20:00 horas y choque por todo lo alto de la categoría. Hoy el estadio se llenará hasta la bandera, le dije a mi mujer. Sin embargo, solo 17.000 espectadores. Carnaval de día y la mala racha local podrían servir de atenuantes. Aún así, me sorprendió ver tanto cemento o butacas libres para no emplear una expresión tan arcaica.

Primera parte floja del equipillo donde un penalti convertido por Jesé nos pone por delante. Mientras, en la otra portería, Horkas salva los muebles en repetidas ocasiones. En la recta final de la segunda mitad el encuentro se nos pone más de cara. Los albinegros se quedan con 10 jugadores. Pues ni así demostraron los de Luis García ser mejores que los de Castalia. El Castellón, equipazo, en inferioridad numérica en el tiempo añadido marca el gol del empate visitante y por tanto bajonazo general. 

Las 10 de la noche y nosotros sin probar bocado. Después de tanto fútbol los estómagos rugían. Tocaba echar abajo el Mesón del Bocadillo. Y tras los pepitos, perritos y platos de papas de rigor, dimos por concluida la velada.

Fue un gran día. A la altura de lo deseado. A pesar del robo de los Alisios y el gatillazo amarillo, lo importante es que me siento un privilegiado de haber compartido grandes momentos con los que me rodean.

Foto: La UD hace piña antes del comienzo del partido / Canarias 7